
De nuevo aquí la semana santa, tambores y cornetas, saetas, cadenas, banderas moradas, silencio, sufrimiento, dolor y fe en un dios al que de existir habría que denunciar por abandono del hogar. No es que me joda, es más me fascina ver cómo la gente siente su fe de forma tan profunda. Lo que pasa es que buena parte de esa gente y la mayoría de sus pastores no puede ser ejemplo de nada, ni de solidaridad, ni de respeto, ni de tolerancia, ni de amor.
Ayer me entretuve viendo por enésima vez Quo Vadis (a ratos, he de confesar, a la vez estaba leyendo "El tiempo y la memoria" de Julio Anguita, que recomiendo a todos, por cierto), y después de acabar, con mi petardito de marihuana a medio terminar, me dió por pensar que realmente, si de alguien se puede decir que ha aprendido de la historia, es de los seguidores de cristo en sus distintas vertientes, versiones y segundas partes. Salían imágenes de cristianos en llamas crucificados en el circo romano, y no pude evitar que viniera a mi cabeza la imagen de un fraile dominico cualquiera, ejerciendo de pirómano de almas en nombre de la Congregación para la Doctrina de la Fe (otrora llamada Santa Inquisición). Después empecé a pensar en la expulsión de los judíos por los cristianos en buena parte de nuestra querida Europa, y acabó en mi cabeza una calle de Gaza, con un tanque israelí apuntando a un grupo de niños con demasiado poco que perder porque lo único que les queda es la dignidad de una lucha justa abocada a la derrota.
Se me viene a la cabeza, constatemente, hipocresía. Y no me extraña que tengan tanto éxito las manifestaciones de semana santa. Pero hay algunos puntos a destacar:
Sólo quien tiene algo que ocultar, se cubre el rostro.
Sólo quien tiene "culpas", siente la necesidad de expiarlas.
Sólo quien provoca sufrimiento, cree que ha de pagar con sufrimiento.
Sería bueno que todos esos cristianos católico romanos de buen corazón que estoy seguro que quedan, tomaran perspectiva de qué es en lo que se ha convertido su iglesia, para mí, desde fuera, es mucha más Iglesia la de San Carlos Borromeo en Vallecas, que la iglesia-catedral de Jaca, con su obispo fascista al frente.
Y por cierto, un gallifante para quien me diga el día exacto en que murió el tipo éste. Coño, que lo cambian todos los años, que pasa, que no se acuerdan o qué?
Divertíos, y no os sintáis culpables a priori, que no hemos hecho nada.